El mientras tanto

Viajas hacia la Toscana, un destino que desde hace un tiempo te produce evocación sin conocerlo, fantasía sin visualizarlo. Pero son los momentos intermedios los ue hacen el trayecto inolvidable. Recrearte más tiempo en el Panteón en Roma, pasar por Pisa y admirar el paraje del baptisterio y la catedral... Los niños jugando a posar con la ilusión óptica de estar sujetando la torre inclinada.

Llegas al sur de la Toscana, y solo en ese momento te das cuenta de que, una vez más, es en una isla donde te encuentras con esa persona, como si se tratase de una lotería en la que los cartones los negociamos. Atravesar ese istmo artificial que, con el agua del Lago Poniente a ambas partes de la carretera, da la bienvenida a Argentario. Una cena bajo la noche toscana de verano, un paseo.
